Álvaro Morata o el don de la oportunidad

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Álvaro Morata lleva siendo noticia para los medios desde que se confirmara que el Real Madrid iba a ejercer la opción de recompra que figuraba en su contrato con la Juventus. Un sin fin de páginas ha rellenado el canterano sin necesidad siquiera de saltar al césped con la blanca. Sin embargo, desde que comenzara la temporada futbolística, el delantero se está ganando por méritos propios el recibir multitud de calificativos por sus buenas actuaciones, o al menos, por su relevancia en los resultados del equipo.

Desde categorías inferiores se podía ver en Morata a un jugador que, sin tener una calidad técnica destacable, era capaz de influir directamente en el transcurso de los partidos. Es decir, sin dejar jugadas memorables, era capaz de cambiar la tónica del choque a base de intensidad y de estar en el momento justo en el lugar adecuado. Unas virtudes que son importantes para un delantero y que no todos poseen. En sus poquísimas participaciones con Mourinho y Ancelotti ya dejó constancia de ello. Siendo todavía un niño, se recuerdan especialmente dos partidos suyos -ambos en el Ciutat de Valencia- en los que fue decisivo para sacar los tres puntos. En la 2012/2013 anotando el 1-2 de cabeza, y en la 2013/2014 empatando un partido que a la postre decantaría Cristiano Ronaldo. Siempre en los minutos finales y saliendo como revulsivo.

Con la Juventus no llegó a ser titular indiscutible en ninguna de las dos temporadas que disputó, pese a ser muy importante en el desarrollo de la temporada para Allegri. Sus cifras goleadoras no fueron nada del otro mundo (15 goles en Serie A y 7 goles en UCL entre ambas campañas, sumando 43 titularidades y 41 suplencias) pero su importancia no era palpable en la cantidad, sino en la calidad. Sus tantos no llegaban en los ‘minutos de la basura’ cuando su equipo ya goleaba. Al revés. Solía ser el encargado de abrir la lata, o de iniciar o culminar una remontada en partidos cerrados en el Calcio. Por no hablar, obviamente, de su enorme incidencia en la Liga de Campeones de 2014/2015, donde llevó a los suyos a jugar toda una final ante el Barcelona, después de cargarse al Madrid con un gol en la ida y otro en la vuelta en semifinales. También en la 2015/2016, donde fue el mejor en la eliminatoria contra el Bayern Münich, habiendo dejado encarrilado el pase a cuartos antes de ser sustituido, con posterior remontada bávara y avalancha de críticas a su técnico por haberle sacado del terreno de juego.

En este inicio de temporada y ya a las órdenes de Zidane se puede ver más de lo mismo. Alternando titularidades con suplencias -más suplencias que titularidades- pero siendo importante y apareciendo cuando más se le necesita. Hasta el momento, 2 goles en Liga y 2 goles en UCL que se traducen en puntos. No diré que Álvaro merezca la titularidad ni que el equipo juegue mejor cuando el está sobre el campo. No lo pienso así. Benzema aporta cosas que él no, y viceversa. Lo que parece evidente es que el Madrid cuenta con un jugador que tiene la capacidad innata de aparecer cuando tiene que hacerlo. De imprimir intensidad, carácter y entrega que cambian el rumbo de un partido por sí solos. De algún modo, una figura que se había perdido desde la marcha de Higuaín, que era el jugador que se ponía la capa y culminaba remontadas imposibles cuando ya nadie creía, habiendo fallado durante el partido ocasiones que parecían cantadas. Álvaro Morata transmite haber nacido para esas pequeñas cosas.

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