Betis-Real Madrid: los de Zidane fueron dinámicos, fluidos y compactos

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Tras cuatro empates (Villarreal, Las Palmas y Éibar en Liga y Borussia Dortmund en Champions) y un parón de selecciones llegaba la visita al Benito Villamarín, campo en el que el Real Madrid, tras ejecutar un gran fútbol, consiguió un empate la temporada pasada. Se antojaba partido importante para cambiar la dinámica y se notó desde el pitido inicial.

Zidane propuso el últimamente reiterado 4-2-3-1. En este caso, Kovacic iba a acompañar a Toni Kroos en el doble pivote e Isco ocuparía la posición de mediapunta. Arriba, la BBC.

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El equipo blanco volvió a ser dinámico sin balón y fluido con él. El Real Madrid aplastó al Betis a través de generar ventajas en cada zona por la que atacaba. Los jugadores parecían tener bien aprendida la consigna de atacar de tres en tres, formando triángulos de circulación de balón en los que siempre tuvieran una salida y se consiguiera superar cada intento de robo de los locales. Mucha culpa de esto tuvieron Isco y Karim Benzema, que se movían por delante del balón creando constantemente líneas de pase a la espalda de los futbolistas béticos. Casualidad o no, Zizou, a través de ajustes tácticos, consiguió pulir carencias vistas en partidos anteriores a través de las posiciones de Mateo Kovacic e Isco Alarcón. La anarquía de Kovacic desapareció al juntarse con Toni Kroos, con mucho menos vuelo del acostumbrado. Kovacic ayudó, claro. El croata hizo muy bien todo lo que se le supone. Eligió bien cuando conducir, cuando salir a robar y, recibiendo por delante de los centrales, significó una clara salida de balón, ejecutando pases tensos que superaban la presión verdiblanca. Isco fue ese centrocampista que ocupa espacios entre líneas y que tanto echó en falta el equipo durante los últimos partidos. Recibió tanto en la zona de creación como al borde del área. El ’22’ unió al equipo, encaró y dividió rivales y marcó dos golazos.

Pero la nueva cara del Real Madrid no solo estuvo en las posiciones de Kovacic e Isco. Todos estuvieron a un alto nivel, pero destacan tres: Toni Kroos, Marcelo y Karim Benzema.

Toni Kroos volvió a dar otra exhibición. Es costumbre ya. El alemán dio un clinic de qué es un mediocentro. Su desempeño como ‘5’ es de futbolista dominador. Si el equipo está bien, Toni es el dueño del partido. La asistencia a Benzema define su partido: roba, conduce y regala un gol. Sus pases desordenaron al Betis y ordenaron al Madrid.

Y sería injusto no atribuir mérito alguno de la mejoría en el juego del equipo a la vuelta de Marcelo y el nivel de Benzema. Marcelo lo cambia todo. Absolutamente todo. Es el recurso ofensivo más influyente en la fase ofensiva del equipo de Zizou. Inicia jugadas, asienta y da continuidad desde el sector izquierdo y es el 1vs1 más desequilibrante del equipo. En ocasiones, acompañó a la BBC como cuarto hombre más adelantado. Y de la BBC hay que destacar a Karim. Benzema volvió a ser ese delantero que genera y genera ventajas a través de sus toques y movimientos. Marcó, además. Pero su influencia en el juego fue más allá. Se juntó en izquierda con Marcelo e Isco y funcionó como nexo entre el centro del campo y Cristiano Ronaldo.

Y no podemos acabar de hablar de este Betis-Real Madrid sin ensalzar la figura de Pepe. Cierto es que Varane mostró jerarquía y seguridad. Pero lo del portugués es otra historia. Qué brutalidad de central. Apareció en cada ataque de los de Poyet y ganó todos los duelos en los que se veía envuelto. Fue el jefe de la zaga.

Así venció y convenció el Real Madrid de Zidane tras el parón de selecciones y con las ausencias de Sergio Ramos, Casemiro y Luka Modric. El equipo fue un bloque con y sin balón. Al Betis se le apreciaba poco, más allá de un mágico a Joaquín. Pero la pregunta es, ¿cuánta culpa tuvo el Real Madrid de esto?

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