James en 4-2-3-1 e Isco en 4-3-3

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Llegaba el Madrid a Cornellá con las bajas de los hombres gol del equipo, Cristiano Ronaldo y Gareth Bale. Además, Zidane decidió que era momento para que Toni Kroos descansara. Ante la ausencia en el XI de, quizás, los hombres más determinantes e influyentes del equipo, entraron Marco Asensio, Lucas Vázquez y James Rodríguez. La entrada de los dos primeros fue natural -Asensio en la posición de Cristiano y Lucas en la de Bale-. Fue la entrada de James la que marcó el cambio de sistema a un 4-2-3-1. Ante la ausencia de Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, al Madrid se le podía presuponer falta de gol; y, siendo el colombiano el centrocampista con más llegada a gol del equipo, potenciarle a él se antojaba clave.

El partido comenzó con Luka Modric iniciando jugadas entre centrales, Casemiro apartado y James de un lado a otro, pero a muchos metros de Luka. La salida de balón del Real Madrid no era fluida y el Espanyol de Quique Sánchez Flores presionó e incomodó arriba -sabiendo que Modric era la única vía-. El Real Madrid a penas conseguía conectar con la delantera, que, salvo alguna carrera de Lucas Vázquez, tampoco estaba teniendo su día más fluido. Marco Asensio estuvo condicionado en izquierda y Karim Benzema no terminaba de aparecer en zonas de 3/4, donde suele ser el nexo, porque tampoco conseguía descifrar la posición de James. Ni Benzema ni Asensio ni Luka ni el propio ‘10’, de hecho.

Se lesionó Casemiro y entró Toni Kroos. La presencia del alemán mejoró el juego y la fluidez del equipo. El Real Madrid conseguía salir y plantarse en campo rival. El equipo de Zidane seguía sin desarrollar un juego lo suficientemente fluido como para desordenar a los locales, pero, al menos, estaba ahí, consiguió tener el balón, jugar, no ser espectador. Con más cuota de balón, James comenzó a conectar más y mejor con el balón. Y, sin ser una gran noticia, ya que el 4-3-3 es el esquema habitual, comenzó a dar sentido y razón a esa variante de Zizou que buscaba, ni más ni menos, que potenciar las virtudes del colombiano cerca del área, que fuera su hombre determinante de la noche. Lo fue y así llegó su gol. Más allá del 0-1, del partido de James se pueden sacar un par de conclusiones ya conocidas por todos: cuando James conecta con el balón en la mediapunta mejora el ataque posicional del equipo y que, ahí, es uno de los jugadores más decisivos del mundo.

Comenzaba el segundo tiempo y no tardaría mucho Isco en saltar al campo. Lo hizo por el goleador, James Rodríguez. Y lo que pasó en el equipo explica por qué es tan importante para Zidane, incluso sin ser tan decisivo como James Rodríguez. La entrada del ´22´trajo consigo la vuelta al 4-3-3 habitual. La salida de balón, potenciada por el triángulo Sergio Ramos-Marcelo-Kroos, encontró en Isco un apoyo que significó unión, pausa y continuidad hacia Benzema. Todo fue más natural, como el segundo gol. La entrada de Isco armonizó y asentó al equipo en un estado de juego y control inalcanzable para un Espanyol que ya solo pudo ver como el Madrid se reencontraba con el fútbol.

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