La fórmula De Boer

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El Inter vuelve a estar inmerso en un nuevo proyecto de reconstrucción. Un nuevo plan para resurgir, para volver a ser grande tanto en Italia como en Europa. La salida de Mancini en pleno mes de Agosto, con una pretemporada a sus espaldas en la que el equipo había cosechado tres derrotas, un empate y tan sólo una victoria -además de el mal rollo latente entre plantilla, entrenador y directiva- abrió los ojos de un Erick Thohir que decidiría cambiar el rumbo con un giro de 180º, o al menos intentarlo.

Frank De Boer era el elegido. Un técnico con una idea y una forma de percibir el fútbol muy diferente a la de su predecesor, cuyo ciclo en el Ajax se dio por finalizado meses antes, donde consiguió alzar cuatro Eredivisies consecutivas (2011-2014)  y además contaba con el aprecio de gran parte de la hinchada. Pero para Frank era el momento de cambiar de aires y buscar nuevos retos.

A día de hoy, tras nueve partidos entre Serie A y Europa League y, más allá de los resultados (3V, 2E, 4D), ya que el holandés no lleva ni dos meses en el cargo, se puede intentar vislumbrar lo que puede ser del conjunto nerazzurri en el futuro. Si bien es cierto que el propio De Boer debe continuar probando hasta dar con la tecla, ya son palpables algunas cosas. El esquema utilizado está siendo el 4-2-3-1, con Gary Medel y Joao Mario en el doble pivote. Dos futbolistas muy físicos, con capacidad para robar el balón y salir con rapidez a la contra -en el caso del portugués para salir también en conducción, ya que técnicamente está muy bien dotado- o bien para iniciar un aseado juego en estático, que a la vista está, va a ser lo que más le va a costar adquirir a sus futbolistas.

Es evidente que el Calcio no es la liga neerlandesa ni viceversa. En Italia se practica un fútbol menos combinativo, las defensas son más cerradas -muchos equipos con 3 centrales- y generalmente se busca el gol con el juego por fuera -centros al área o segundas jugadas tras balones largos-, aunque no siempre sea así. De tres cuartos en adelante hay dinamita; Banega ayuda en la creación al doble pivote y es el encargado de de organizar la fase ofensiva, por lo que todos los balones pasan por sus pies; Candreva y Perisic ocupan las bandas y dan profundidad, tienen el objetivo de desequilibrar en el uno contra uno y generar superioridades, mientras que arriba, Mauro Icardi ejerce de killer, de finalizador. Sin olvidar, por supuesto, la incorporación de Gabigol, jugador del que se espera muchísimo y que de momento no ha podido entrar en la dinámica del equipo por no estar en condiciones físicas óptimas. Obviamente, gran parte del plantel es nuevo y faltan mecanismos que ayuden a un mejor entendimiento entre todos los miembros, pero esto es algo que solo la acumulación de minutos entre partidos y entrenos puede solucionar.

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La defensa es otro cantar. La falta de recursos en esta zona, ha obligado a De Boer a emplear una faceta que se conoce como una de sus mayores virtudes: el manejo de la cantera. Desde este inicio de temporada, ha dado entrada en el primer equipo al lateral izquierdo belga Senna Miangue, que militaba en el Inter Primavera -equipo filial- y el chico le ha dado la razón con varias buenas actuaciones. Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga, y quien sabe si, debido a la falta de activos lo suficientemente competentes en algunos puestos de la plantilla, el ex entrenador del Ajax puede comenzar a explotar el potencial de los canteranos y aprovecharlos con los mayores. Respecto a los centrales titulares, Jeison Murillo y Joao Miranda, tanto club como aficionados esperan que consigan dar un paso adelante a lo largo de la campaña, pese a ser una pareja bastante fiable. Y para terminar, hay que hablar de Samir Handanovic. Probablemente uno de los porteros más infravalorados del panorama futbolístico y que, en mi opinión, se le podría situara día de hoy en un top-5 de mejores porteros del planeta. Los proyectos empiezan desde atrás, y Frank De Boer tiene la suerte de poder contar con un recurso que gana -o evita que pierdas- puntos mientras intenta encajar todas las piezas del puzzle. Como querer probar la experiencia de lanzarse al vacío; siempre es mejor hacerlo sabiendo que hay una red que evitará tu caída.

A nadie se le debe escapar el detalle de que el Inter de Milán atraviesa una época escabrosa, con continuas idas y venidas de jugadores y entrenadores -incluso propiertarios del club- muy diferentes. Y quizás, el más diferente sea Frank. No tiene puntos en común con Mazzarri, Stramaccioni o Mancini, que son los más recientes. Para empezar no es italiano y nunca ha entrenado en Italia, lo que puede hacer pensar que, desde las altas esferas del club, esperan un cambio de rumbo. La búsqueda del éxito a través de otra manera de ver y entender el juego. La forma de llegar o no a él, lo definirán las circunstancias. El buen entrenador ha de saber adaptarse a los jugadores de los que dispone y al lugar en el que compite, y no al revés. Como me decía Varito el otro día, es probable que para triunfar en el Calcio, el técnico holandés deba ‘italianizarse’ de alguna manera. Yo también lo pienso en cierto modo, y será su capacidad para amoldarse a un fútbol tan particular como este la que dicte sentencia. Tranquilidad y buenos alimentos.

 

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