Oficio y seriedad contra la salida lavolpiana

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El Real Madrid se llevó un meritorio triunfo ante el Club América mexicano, en el choque correspondiente a la segunda semifinal del Mundial de Clubes que lleva días disputándose en Yokohama. Los de Zidane saltaron al campo con unas ideas claras a intentar ejecutar. Los primeros minutos fueron de tanteo, de espera, de ceder y comprobar las virtudes de un oponente al que se ha tenido pocos días para estudiar y que, en los quince partidos con Ricardo La Volpe al mando, solo había conocido la derrota en una ocasión. Con defensa de cinco y la salida lavolpiana -centrales muy abiertos con la inclusión de un centrocampista para sacar el balón- como marca de agua, las aguilas tratarían de mostrar sus armas, pero el Madrid no tardó en hacerse dueño y señor del partido.

Cuando Kroos, Modric o Casemiro tenían la oportunidad de robar un balón en campo rival, salían a la luz las debilidades de los mexicanos. Con la línea defensiva y la de medio campo en ocasiones demasiado distantes, los blancos iban a gozar de oportunidades de gol, tanto al contragolpe tras robo como en ataque estático.  La puntería fallaba una vez llegados al área o a las inmediaciones, y no sería hasta el descuento del primer tiempo cuando se abriera la lata. Un genial pase de Toni Kroos tras una jugada elaborada, dejaría a Karim Benzema en buena posición para batir a Muñoz. Al primer toque y con el exterior, definiendo a la perfección. Un tanto de los llamados psicológicos y que, lógicamente, provocó que la segunda parte se afrontara de otra manera por ambos equipos.

Sin excesiva brillantez -que no fue necesaria- el Madrid volvió al césped con la intención de aumentar distancias y así evitar que, en un llegada aislada, los de La Volpe dieran algún que otro susto. Por tramos salió a relucir Lucas Vázquez, al que pronto habrá que apodar como en su día se hiciera con Nachosiempre cumple“, como “siempre cumple y algo más que eso“. El gallego fue un dolor de cabeza para la zaga rival. Como también lo fue Cristiano Ronaldo, recién galardonado Balón de Oro -al que el gol se le resistió en alguna que otra ocasión- que generó peligro con asiduidad.

James Rodríguez tuvo 20 minutos más para sumar a su cuenta, y una oportunidad más para hacer que Zidane siga contando con él. El colombiano entró en lugar de un Toni Kroos que, sin estar al 100%, realizó un gran partido gracias a su siempre fantástica lectura del juego.  También tuvo minutos Morata, sustituyendo al hasta el momento único goleador, Karim Benzema, que poco a poco está recuperando sensaciones a base de goles. Otra vez en el descuento, pero esta vez de la segunda mitad, iba a llegar la sentencia. James se entendió con Cristiano Ronaldo y le puso un buen balón para que el luso definiera y cerrara el chiringuito.

El Domingo espera el Kashima Antlers japonés, que se deshizo con gran efectividad (0-3) del Atlético Nacional, a priori favorito. Si los de Zidane muestran una versión sólida y de conjunto como la de hoy, el Madrid tendrá una mano sobre el trofeo que les coronará como campeones del mundo.

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