El once de Marcelo y Carvajal

Establecida como está la distinción entre los dos equipos que cohabitan bajo el manto de un mismo escudo, inclusive por su entrenador, le llegaba el turno a la facción “A”. Y lo hacía ante el Valencia, en el Bernabéu y después de la exhibición que su némesis había obrado en Riazor. Incluso la derrota ante Leo Messi coleaba aún en el debe de los titulares. Contra un rival siempre correoso, y tras unos minutos de tanteo, el Madrid supo adueñarse de los tempos del partido, haciéndolo suyo y acercándose a la victoria minuto tras minuto. Y si finalmente la alcanzó, más allá de que lo impredecible del fútbol pudiese haber dictaminado que la contienda terminara en empate, fue gracias a los dos futbolistas que ya son santo y seña del once capital de Zidane: Marcelo Vieira y Daniel Carvajal.

Ya lo atestiguaron frente al Bayern de Múnich, y una vez recuperada la naturaleza del once sin los fantasmas de Messi a la vista, volvió a quedar patente ante el Valencia. La titularidad del mejor James Rodríguez del año potenció aún más su valor diferencial. El colombiano, partiendo desde un costado, oficiaba como extremo en el repliegue pero sumaba presencia interior con la pelota. Ello devino en que el Madrid saturase la vía central, con James compartiendo el timón con Modric. Así, con Kroos como apoyo permanente y Ronaldo respirando lejos de la línea de cal, el conjunto blanco acumulaba pases que rotaban el 4-4-1-1 valencianista de un lado a otro. No había sangre pero el Madrid tenía el cuchillo.

Y se lo pasaba de una mano a otra, de Marcelo a Carvajal, hasta que uno de los centrocampistas lograba habilitar la ventaja. Brotaban entonces las mejores ocasiones del cuadro que dirige Zidane, siempre originadas en botas de sus laterales. La pega presentable para Voro, más allá de que el fantasioso momento de forma que atraviesan el de Leganés y el nacido en Río de Janeiro sea difícilmente contenible, pasó por que su bloque fue siempre estrecho. También porque Munir y Nani fuesen los encargados de perseguirlos: si el ex del Barcelona se afanó durante el pleno de su actuación en su tarea con Marcelo, poco duró Nani con Carvajal, que aprovecho la situación para generar el 1-0.

La superioridad blanca, que se extendió a medida que corrían los minutos y la autoestima de James se asociaba con la recuperada plasticidad de Modric, no pudo concretarse en forma de más goles por el desatino de Benzema y una nueva prueba de la supremacía de Diego Alves ante el reto de los once metros. Amenazó el Valencia con romper el cero de su casillero, liderados por el interesantísimo Soler-Parejo, y aprovechando varias desconexiones de Ramos y Nacho. La pareja de centrales jugó ligeramente condicionada por un Casemiro perdido ante la exigencia de un posicionamiento dominante, pero el buen papel de Navas y la falta de determinación de sus atacantes no llevaron los avisos a mayores. Sí lo hizo Parejo con un libre directo en el tramo final. Oportunidad de oro para que Marcelo registrase en forma de gol dónde reside, con la BBC ausente, la mayor virtud de este Real Madrid.

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