Real Madrid-Bayern: no recibir ocasiones

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Noche de reencuentros en la última prueba para el Real Madrid antes de empezar a competir por los títulos. En este caso, la Supercopa ante el nuevo Sevilla de Sampaoli. Muy de Sampaoli, por cierto. En el banquillo de al lado estaba Carlo Ancelotti. También Paul Clement. En el campo, pero con otra camiseta, Xabi Alonso. Y, por supuesto, el Bayern de Múnich.

Se llegaba al partido tras la victoria ante el Chelsea y dejar una muy buena imagen durante los primeros sesenta minutos. Volvían Sergio Ramos, Luka Modric y James Rodríguez. Todos titulares, junto a Kiko, Carvajal, Varane, Marcelo, Casemiro, Isco, Lucas Vázquez y Morata. Un XI no muy diferente veremos ante el Sevilla, tras confirmar Zidane que no cree que Bale y Toni Kroos estén disponibles para la cita.

El plan de Zidane -y más ante un equipo obsesivamente obsesionado por controlar como el Bayern-, parece claro: no recibir ocasiones. Así, consiguió el 1-2 del Camp Nou y ganar la Undécima, que no es poco. Y es mérito exclusivo de Zizou. Porque, en realidad, no es ni Mourinho ni Simeone. No lo consigue a través de ingeniaría táctica, sino a través de los propios jugadores, de la actitud de todos. Presión tras perdida al poseedor del balón y, si no hay robo de balón, repliegue en 4-4-1-1, con líneas juntitas y Casemiro de un lado para otro según se mueva la posesión rival.

En cuanto a la faceta ofensiva, es cierto que falta pulir la salida de balón y mecanismos colectivos. De hecho, observando la primera parte, pude confirmar que el Real Madrid no tiene problemas de plantilla. ¿Me gustaría fichar? Quizás cambiaría un plan de cromos, por gusto personal. ¿Necesidad? No lo creo. El XI del equipo blanco ni mucho menos era peor que el del Bayern. Pero lo parecía. ¿Por qué? Porque el equipo bávaro ha pasado por las manos de Pep Guardiola y, aunque no sean mejores, generan muchas ventajas a través del colectivo. El Real Madrid de Zidane es otra cosa. No genera esas ventajas, sino que depende, más o menos, de la individualidad. Y es lícito y, en parte, entendible. Con la BBC, James, Isco, Marcelo, Modric y Toni Kroos tampoco necesitas mucho más que sacrificio defensivo colectivo e inercia para crear ocasiones y ganar partidos. El FCB de Luis Enrique ganó un triplete así, gracias a la MSN. Otras plantillas, como la del ya citado Bayern o la del Atleti, sí que necesitan mucho más de sus entrenadores. Y lo tienen, claro. Aunque es cierto que, en ocasiones, no solo basta con la individualidad. Y en esas está Zidane en su segundo curso como entrenador del actual campeón de Europa: en perfeccionar mecanismos y automatismos de juego.

Dejando a un lado el colectivo, la diferencia asociativa e individual, en ambas áreas, además, la pusieron Marcelo e Isco. Alarcón sigue siendo el futbolista del equipo que más participa y ayuda a la instalación en campo rival cuando el equipo se atasca. La quiere, la pide y la lleva hasta la zona de ¾. Siempre ofreciendo soluciones. Marcelo, siendo lateral y sin haber asistido o marcado, salió ovacionado del estadio. Queda todo dicho. Aunque sería injusto dejar de hablar de él sin mencionar por qué salió ovacionado. El lateral brasileño apareció por toda la banda izquierda, de área a área. Inició jugada, distribuyó en el centro del campo y desequilibró en las inmediaciones del área del equipo alemán. Además de ganar todos los uno contra uno en el área de Kiko Casilla. Sin duda, ha marcado la diferencia en estos tres partidos disputados hasta el momento.

De los que volvieron (Sergio Ramos, Luka Modric y James Rodríguez), mención especial para el colombiano. Sergio hizo lo que tenía que hacer. Ha llegado fino y fue un muro ante el Bayern. No concedió ni media ocasión. Para Luka Modric es muy difícil jugar mal y, a pesar de no vérsele al 100%, volvió a demostrarlo. Volvamos a la mención especial de James. Su partido no fue ni mucho menos el más estético que se le recuerda. Ni asistió ni marcó uno de esos golazos suyos tan característicos. Pero sigue demostrando que es un jugador de lectura sobresaliente del juego. Un jugador de esos que están un escalón por encima de los buenos jugadores. Sus toques fueron de mucha calidad y clarividencia táctica. Cuando James pensaba, encontraba ventajas colectivas. Además, se le vio con ganas de demostrar y, basándonos en la idea de Zidane sobre la potenciación de las individualidades, la de James es una de las más potentes del equipo.

Kovacic en el doble pivote es un detalle que no podemos pasar por alto. Su evolución es clara a la base de la jugada. Se lo pide el cuerpo. Incluso jugando de interior, le sale natural ir a la frontal de su propio área a pedirla y, a partir de ahí, iniciar. Aunque es cierto que sus características son atípicas a las del típico pivote que, tras recibir, la suelta. Mateo se agarra a su suficiencia individual para superar la primera línea de presión. Incluso la segunda. Y ésta segunda decisión es la que debe seguir puliendo para concretar su evolución a la posición de pivote. Su primer giro, tras encarar, y arrancada son casi imparables para el rival. Pero, tras pasar la línea del centro del campo, lo normal es chocar con una segunda línea poblada de hasta 3-4 jugadores rivales. Ahí es donde debe soltarla para evitar pérdidas de balón graves para el equipo, ya que, si juega de pivote, lo normal es que no haya ningún jugador blanco a su espalda. Aunque hemos de decir que anoche le salió todo. Superó la primera y la segunda línea del Bayern casi sin problema alguno. Vimos casi todo lo que es Kovacic.

Respecto a los subidos del Castilla, ante el Bayern volvió a lucir Mariano y se sumó a la causa Martin Odegaard. Vimos, totalmente, qué tipo de delantero es Mariano. No recibe de espaldas, no arrastra centrales, no cae a banda, pero recibe y busca portería. Un delantero que vive de la intensidad y su -gran- remate. Anoche estuvo a punto de marcar dos. Odegaard es otra cosa. Un jugador finísimo. Anoche exhibió una conducción de calidad técnica brillante. Y, a pesar de sus 17 años, una inteligencia a la hora de tomar la decisión correcta y ofrecerse en el momento y espacio adecuado sorprendente.

Y no puedo acabar el texto sin mencionar al goleador de la noche, Danilo. Su gol recordó a ese lateral -a veces, centrocampista- del Santos que iba de afuera hacia dentro y disparaba a gol una y otra vez con su pierna menos buena.

Así acaba la gira del Real Madrid por América. Con victorias ante Chelsea y Bayern, potenciando individualidades y protegiéndose a través del sacrificio colectivo. Zidane, como se ha mencionado al principio del texto, sabe que las ocasiones llegarán por inercia porque hay mucha calidad ofensiva. Y sabe que, si no recibe ocasiones, lo normal es ganar.

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