Sarri compone, Hamsik interpreta

 

marekinsigne

No es sencillo identificar qué clase de equipo es el Napoli de Maurizio Sarri, y ahí reside parte de su éxito. El conjunto sureño es la muestra de lo importante que es saber adaptarse a las circunstancias impuestas por cada partido y cada rival. Sarri presume de su capacidad para contextualizar cada encuentro y así poder determinar qué necesita para acercarse a la victoria: instrucciones, mentalidad, piezas… todo forma un conjunto resultado de un estudio exhaustivo del rival, pues si algo caracteriza al técnico napolitano es la exigencia consigo mismo y con sus pupilos. Metódico y obsesivo en el buen sentido de ambos conceptos.

Los ‘azzurri’ disfrutan tanto manejando el balón como contragolpeando dejando tras de sí un fulgor azul cielo, y son igualmente solventes bajo ambas directrices. Es un equipo que disfruta atacando y combinando en campo contrario con la portería entre ceja y ceja, que a la hora de defender no está tan cómodo, pero con capacidad de realizar trabajo extra sin balón. Asentados en un 4-3-3 con rápidos y hábiles atacantes, centrocampistas con criterio, llegada y trabajo y defensas que difícilmente rifarán un balón, el equipo siempre intentará dar al balón una salida rasa y limpia, incluso estando bajo presión del contrario.

Cuarto clasificado de la Serie A y campeón de su grupo de Champions League -Benfica, Besiktas y Dinamo de Kiev-, su primer tramo de temporada fue esperanzador, en la misma línea de la temporada pasada. Consiguieron mantener a Koulibaly pese a los cantos de sirena procedentes de Londres y parecían haber encontrado en Arkadiusz Milik al sustituto ideal de Gonzalo Higuaín. Todo funcionaba como un engranaje hasta la lesión del ariete polaco: rotura de ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda durante un partido con la selección polaca. A partir de aquí, todo se nubla para Maurizio Sarri, consciente de que para su equipo es imprescindible contar con una referencia arriba para funcionar. El napolitano probó con Gabbiadini de ‘nueve’ pero el resultado fue nefasto: el ex-jugador de la Sampdoria -donde destaca como jugador de banda- no absorbe los automatismos del equipo y sufre en el rol de delantero referencia. Tras la primera prueba fallida, llega Dries Mertens como falso nueve y los resultados, aunque mejores, no fueron totalmente satisfactorios. Gran parte de las posibilidades del equipo azzurro contra el Real Madrid pasan por el estado de forma de Milik durante el mes de febrero. Pese a que en un principio se barajaron plazos de entre 6 y 8 meses de recuperación, finalmente se espera que Arek esté disponible en el mes de enero, apenas cuatro meses después de su infortunio.

Las alineaciones del Napoli de la temporada pasada bien podrían recitarse de memoria, lo que se traduce en una gran confianza en sus titulares y falta de la misma en su banquillo. Esto le acabó pasando factura en el ‘sprint’ final, pues sus hombres llegaron físicamente agotados al último tramo del ejercicio y perdieron la estela de la Juventus, indiscutible campeón. Esta temporada, Sarri busca evitar que ocurra algo similar y se ven más variantes en cuanto a nombres en sus alineaciones. Jorginho -absolutamente imprescindible la temporada pasada- ha perdido peso en beneficio de Amadou Diawara, y lo mismo ocurre en el caso de un Allan que ha visto cómo la irrupción de Piotr Zielinski le ha llevado en más de una ocasión al banquillo. Salvo lesiones o rotaciones muy puntuales, los hombres indiscutibles para Maurizio son Reina y sus cuatro guardianes -Hysaj, Albiol, Koulibaly y Ghoulam-, Hamsik y José Callejón.

La alineación y formación que muy probablemente utilizará el Napoli para la ida en el Santiago Bernabéu -siempre contando con la plenitud física de todos sus futbolistas- será el habitual 4-3-3 con Jorginho, Allan y Hamsik en el centro del campo. La gran duda puede estar en dar entrada al italo-brasileño o a Amadou Diawara en su lugar, revelación con el Bologna la temporada pasada y también con el Napoli en el presente curso . El futbolista de 19 años nacido en Guinea aúna físico y salida de balón y le convierten en uno de los futbolistas a seguir en la Serie A. No obstante, es necesario mencionar que no siempre toma la mejor decisión cuando se encuentra bajo presión. Se doctoró en el mismísimo Juventus Stadium y consiguió acaparar los focos en un partido de máxima tensión y repleto de grandes futbolistas, pero es complicado pensar que esté ya preparado para lidiar con todo un Real Madrid. La otra duda estaría en el extremo izquierdo, donde Sarri cuenta con dos jugadores de perfil similar pero con matices, Lorenzo Insigne y Dries Mertens. El primero es un ‘fantasista’: menudo y habilidoso, un grandísimo último pase le convierte en un futbolista más imaginativo que su amigo y competidor belga, que destaca por ser un agitador y tener más capacidad goleadora que Lorenzo. También podría dar entrada a Zielinski, aunque su carácter más ofensivo proporciona a Allan y su despliegue una ventaja sobre el polaco para medirse a un rival de inmenso potencial como es el Real Madrid de Zinedine Zidane. El resto de posiciones parecen ya ‘vendidas’ y sería una sorpresa ver otros nombres sobre el campo debido a decisiones técnicas.

El Real Madrid debe esperar a un equipo atrevido y rápido arriba, dinámico y más peligroso de lo que, a priori, puede parecer. Gran parte del potencial napolitano reside en su banda izquierda, la que forman Faouzi Ghoulam, Marek Hamsik y Lorenzo Insigne. El capitán y el pequeño italiano gozan tocando la pelota y combinando entre ellos, se conocen a la perfección y saben dónde y cómo quiere el balón su compañero de baile. El lateral argelino disfruta llegando desde atrás y centrando con su pierna zurda, aunque tampoco es raro verle tocando pacientemente a la espera de algún desorden defensivo que proporcione ventajas a su equipo. Una de las jugadas estrella por este flanco lleva la firma de Insigne, que de la nada dibuja un centro diagonal al segundo palo buscando a Callejón: una jugada simple pero efectiva como demuestran partido tras partido.

La banda derecha es diametralmente opuesta. Cambia los zapatos de charol de sus homólogos por la izquierda y se ponen el mono de trabajo y las botas. Es el cerrojo particular de Sarri y proporciona un equilibrio más que necesario si quiere mantener sus piezas en la izquierda. Así se explica que José Callejón sea absolutamente imprescindible para el míster, pues además de sus archiconocidos desmarques diagonales que más de una vez le dejan solo frente al portero rival, muestra partido tras partido un derroche físico descomunal ayudando atrás, algo que Hysaj y Allan aplauden y agradecen. Mención especial para Elseid Hysaj, pues el albanés, sin ser un lateral eminentemente ofensivo, es capaz de generar mil y una jugadas de peligro y al mismo tiempo demostrar unas capacidades defensivas que le convierten, probablemente, en el mejor lateral derecho de la Serie A. Sabe cuándo debe subir, y cuando lo hace nunca es en vano.

Las paredes son un recurso muy habitual semana tras semana en los partidos del Napoli, de ahí que la presencia de Milik sea capital. Un jugador capaz de aguantar el balón o de devolverlo al primer o segundo toque multiplica las prestaciones de Callejón, Hamsik e Insigne. Además, posibilita el recurso de centrar al área y encontrar rematador, cosa harto difícil si es Mertens el que ocupa la posición de teórico delantero centro.

El punto débil del Napoli, como el fuerte, se encuentra en la banda izquierda. Ghoulam es descuidado en ocasiones y Hamsik e Insigne no son tan duchos en las artes defensivas, pese a no olvidarse del trabajo sin balón. No obstante, detrás de Ghoulam está Kalidou Koulibaly, el seguro de vida de Sarri en cada partido. Alto, rápido, fuerte, expeditivo y con una salida de balón que mejora día tras día son cualidades que han convertido al senegalés en uno de los defensas centrales más codiciados de Europa. Si a Koulibaly le acompaña Raúl Albiol, todo el engranaje defensivo funciona mejor como conjunto, pero la evidente falta de velocidad del valenciano se convierte en un hándicap, ya que se trata de un equipo que suele mantener la línea defensiva bastante alta mientras maneja la posesión, de ahí que los contragolpes sean un auténtico quebradero de cabeza para Sarri. Además, aún se pueden ver desconexiones y errores que se convierten en goles encajados -ambos partidos contra el Benfica en fase de grupos son buena prueba de ello-.

Es justo y necesario hacer un aparte para el que es, sin ninguna duda, el jugador capital y más diferencial de los partenopei: Marek Hamsik. Es eslovaco es la piedra angular del proyecto del Napoli, el catalizador y la llave azzurra. Amor platónico de muchos, Marekiaro presentó su corazón como ofrenda a una ciudad convencida de que el capitán está más cerca de su cielo que el Vesubio. Por sus botas pasa buena parte de las opciones napolitanas de eliminar al Real Madrid y de volver a clasificarse para la Champions League vía campeonato doméstico. Asociativo, decisivo en el último pase, gran disparo lejano y llegada a gol desde segunda línea. Un jugador completísimo que actúa como faro para todos sus compañeros: si Hamsik no aparece, el rendimiento del equipo en general disminuye exponencialmente. A sus capacidades técnicas sobresalientes se le suma ese coraje que le caracteriza y le convierten en el alma de un equipo que aspira a seguir compitiendo en esta edición de Champions League. El Real Madrid deberá estar muy atento a los movimientos del eslovaco de aspecto rebelde, pues si es capaz de ello, tendrá mucho ganado.

A un importante abanico de recursos técnicos hay que sumar el aura especial que desprende San Paolo a partir de las 20:45 tras escuchar el emocionante himno de la Champions: da la sensación de que el casi millón de habitantes de la ciudad está dentro del estadio gritando con fuerza para empujar a su equipo hacia la gloria.

En definitiva, con el Napoli de Marek y Maurizio, estamos ante un ‘regalo envenenado’, como dijo José Mourinho tiempo ha, teniendo en cuenta los posibles rivales que el Real podría haber encontrado en la primera fase eliminatoria de Champions League. El conjunto madridista se encontrará con el equipo transalpino “menos italiano” futbolísticamente hablando de todos los que ha enfrentado en su historia reciente.

Deja un comentario