Toni Kroos, guía del Real Madrid

Acabó la Euro 2016 con 581 pases -más que ningún otro jugador- y un 93% de acierto. Su selección, Alemania, exhibió el mejor fútbol visto en la competición, y él, hablo de Toni Kroos, ha demostrado que ha nacido para dirigir.

Llegó al Real Madrid en el verano de 2014, tras conquistar y dominar el Mundial de Brasil. Algunos ya estábamos enamorados de aquel rubito que empezó como mediapunta y, de la mano de Pep, se convertía poco a poco en un jugador mucho más influyente en la creación, en la base de la jugada. Otros, acabaron de enamorarse tras verlo en Brasil.

Con Carlo Ancelotti en el banco no tardó en demostrar quien era. En su debut oficial, ante el Sevilla en la Supercopa de Europa, dio una de las mayores exhibiciones que le recuerdo a un mediocentro en los ultimos años. Habia nacido para vestir la blanca. Así continuó su aventura con Carletto, ya sea como pivote en 4-3-3 o en doble pivote, junto a Luka Modric en 4-4-2.

Con Rafa Benítez perdió peso en el juego, como se preveia, y apenas llegaba a los 80 pases por partido, jugara en la posición que jugara. El fútbol de Toni y el que quería Benítez no eran compatibles.

Llegó Zidane y Kroos volvio a brillar. Primero como mediocentro, junto a Luka Modric e Isco y luego como interior, con Casemiro por detrás. Kroos volvió a ser Kroos y volvió a sus espectaculares números de pases por partido, llegando a los 90/100.

Para mí, hay un partido que debe marcar el devenir de Kroos en el equipo: el Real Madrid-Manchester City de semifinales de Champions League. Ante la ausencia por lesión de Casemiro, entró Isco en el XI titular y Kroos volvió a donde desarrolla la totalidad de su fútbol: a la posición de mediocentro. En ese partido, y no como en la ida, el RM dominó el tempo, salió de la presión rival con total armonía y superó líneas una y otra vez. Esto es Toni Kroos.

Se dice que Kroos no es Busquets, que el aleman no puede jugar ahí. Pero en el España-Croacia vi todo aquello que se le critica a Toni en Busquets. ¿Por qué? Porque defender es una cuestión colectiva, como atacar. Un equipo roto, es un equipo debilitado y el que más lo sufre es el que recibe se cara la estampida rival: el ‘5’.

Con Kroos ahí, de director, vemos a una Alemania superior, que intimida a los rivales. Los aplasta. La ventaja reside en el colectivo y en Kroos. Porque cuando se juega a lo que Toni Kroos quiere, el colectivo es superior. Y en esas está el Real Madrid. Con la Undécima bajo el brazo, arranca una nueva temporada en la que se le exigirá algo más que títulos a corto plazo -como pasó en el estreno de Zidane-. El equipo debe ir un poco más allá, encontrar la excelencia, dominar.

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