Rutina blanca para tumbar a Sánchez del Amo

El empeño de Sergio Ramos en que el año del Real Madrid quede marcado por la consecución de algún trofeo devolvió el liderato a los blancos, que con no poco sufrimiento terminaron doblegando al Betis de Víctor Sánchez del Amo. Lo hicieron gracias al gol de turno de su capitán, que de un testarazo derribó tanto el plausible planteamiento verdiblanco como las dificultades que los suyos acumulaban para aproximarse a la meta rival. Estas últimas no vinieron solas: estuvieron acompañadas de un notabilísimo rendimiento del cuadro sevillano, que fue variando su cómo durante el encuentro y estuvo a solo unos minutos de llevarse puntos de la capital.

Vistos los primeros quince minutos, apostar por que el conjunto dirigido por Zinedine Zidane pudiese acabar encontrando trabas para agenciarse el choque era arriesgado . Con Isco y James acompañando a Kroos y Modric y los laterales muy arriba, el Madrid generaba líneas de pase con suma facilidad. Permitían estas unir al bloque arriba y ahogar al Betis tras la pérdida, lo cual dio lugar a un tramo de encuentro de apabullante superioridad local. Llegados a este punto, las tornas comenzaron a girar por los temblores de Keylor Navas, que juguetearon con el pulso del Bernabéu, y se dieron completamente la vuelta cuando el tico regaló un gol tras su segundo error de bulto.

El Madrid se vio contagiado del pánico que desde hace meses apresa a su portero, se arrugó y comenzó a ver borroso el camino hasta Adán. Lo aprovechó para crecer el Betis, que con el resultado a favor aplicó pegamento a su estructura para terminar juntando a los diez hombres de campo en veinticinco metros, con sus tres centrales gobernando con suficiencia el punto de penalti y Rubén Castro y Sanabria permanentemente por detrás de la pelota. Fue este último el que oxigenó las recuperaciones visitantes, volcándose sobre el sector de Carvajal para hacer valer su poderoso corpachón frente al lateral pepinero. La única puerta habilitada para las incursiones locales se situaba en el sector opuesto, donde Marcelo obró por sí mismo una ventaja que, desborde mediante, permitía a los blancos husmear el ansiado gol.

Sánchez del Amo corrigió tras el descanso mandando a los suyos a apretar las dudas locales. Y tanto lo hizo que incluso genero algunas nuevas. El Madrid vio como el único tramo de la fase ofensiva que hasta el momento no entrañaba riesgo, la salida, encontraba ahora piedras en el camino. Ello derivó en que los blancos tuvieran que pasar más tiempo en campo propio, con la consecuente ansiedad adherida a su ya magullado fútbol. El peso del partido cayó sobre la espalda de Kroos, que sufría ante la falta de opciones de pase que sí tuvo en el arranque y que debió echar en falta una noche más lúcida de Modric o Isco. Tampoco ayudó Morata, en ocasiones redundante con la función de Ronaldo e impreciso en sus intervenciones, y cuyo papel palideció tras la entrada de Benzema. Pero nada paso a mayores después de que Sergio Ramos reparase en que atender a su rutinario quehacer devolvía el liderato al Madrid. El pie de Kroos hizo el resto para parchear un nuevo jirón en la trayectoria liguera del conjunto de Zidane.

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